Una de las grandes curiosidades del mundo de los colibríes, es que no todas las especies parecen realmente que sean miembros de esta familia, como le sucede al ermitaño golirrayado.

¿Es conocida?

Se trata de una especie de colibrí conocida con el nombre científico phaethornis striigularis y es endémico de América del Central y el noreste de América del Sur. Bastante común de ver por los países del continente.

Vive en una amplia gama de hábitats boscosos, como las selvas, los bosques, los claros, matorrales y jardines, prefiriendo sobre todo las regiones húmedas. Pero también se le puede ver en regiones secas y hábitats caducifolios.

¿Es tan común de ver?

Mide alrededor de 10 cm y pesa unos 3 gramos como máximo. Es de las especies de ermitaños más pequeños. Los secos son idénticos físicamente, pero cuando son jóvenes tienen en la espalda un color rojizo pálido.

Las coberteras de las alas, el manto, la nuca y la corona son de un color verde tomasol pálido. La rabadilla es rojiza con un poco de blanco, el vientre y las ijadas son de color beige, y las parte central y garganta de un tono gris marrón, con pequeñas manchas oscuras.

La cara cuenta con un borde negruzco, con una “máscara de bandido” por encima de las dejas de color blanco-beige. Por debajo de la mejilla cuenta con el mismo color. Las plumas de vuelo y su cola son negruzcas, con una punta de color blanquecino ocráceo, dependiendo del ejemplar.

Quizás una de las formas de diferenciar a los sexos sea a través de su canto, ya que el macho tiene una canción aguda, chirriante y monótona que se puede escuchar con facilidad. Aunque muchos la consideran como una especie propia, algunos creen que este es una subespecie del pequeño ermitaño.

¿Cómo es su vida en libertad?

Al igual que la mayoría de colibríes, el golirrayado se alimenta del néctar de las flores a través de la trampa de revestimiento, pero también perfora las bases de las flores cuando el néctar está fuera de su alcance. En ocasiones puede alimentarse de pequeños insectos, de los que obtiene las proteínas que necesita para vivir, pero muy rara vez.

Generalmente los machos son bastante solitarios, salvo cuando se acerca el momento del apareamiento. En este caso, cantan para atraer a las hembras y realizan unos vuelos muy curiosos. Las hembras construyen un nido en forma de taza fabricado con plantas juntadas con telas de araña. La hembra pone dos huevos, que son incubados por esta durante 16 días. Cuando nacen, la hembra es la que se ocupa de su manutención hasta que han cumplido las cuatro semanas de vida que ya intentan abandonar el nido por primera vez. Los primeros días, los pequeños regresan al nido por la noche, tras explorar los alrededores, pero a la semana ya se marchan para vivir por su cuenta.

 

Generalmente no se trata de una especie que resulte agresiva con el resto de aves que pueda haber por el entorno. Sin embargo, si que se ha detectado que durante la época de celo y cuando alguna otra ave se acerca a su fuente de alimento puede llegar a ponerse muy agresivo. No le gusta nada que otra ave se acerque a las flores que este suele tener vigiladas, y mucho menos cuando está en plena época de celo.

Cuando vive en jardines, no le importa que haya personas dando vueltas por la zona, pero no le gusta mucho que la moleste o la estén observando. Son pocos los casos que se ha dado de esta especie atacando a los seres humanos.