¿Nunca tienes suficiente de los colibríes? ¡Claro qué no! Una especie tan hermosa y tan atractiva siempre tiene algo nuevo que enseñarte. Como por ejemplo el colibrí jaspeado, que seguro que te encantará.

Único miembro de su familia

Dentro de la familia de los trochilidae, el adelomyia melanogenys, o colibrí jaspeado como se le conoce comúnmente, es el miembro del orden adelomyia. Vive sobre todo en Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

Reside en bosques nubosos de montaña, a una altitud entre 1.000 y 2.500 msnm. Muy rara vez baja a las zonas residenciales, pero si que se le puede ver cerca de jardines públicas o de las casas en los que pueda extraer alimento.

Hermoso como pocos

Dentro de la familia de los colibríes es uno de los ejemplares más pequeños, puesto que tan solo mide 8 cm y puede llegar a pesar los 3 gramos. No presenta dimorfismo sexual, aunque parece ser que la hembra es un poco más pequeña que el macho.

El color de sus plumas es muy hermoso a la vista, con la parte superior de un tono verde brillante tirando a bronce. Por otro lado, la parte inferior es pálida, con manchas de color verde y bronce. En la mejilla cuenta con una mancha de color negro, debajo del ojo, con una raya blanca. Esta mancha no aparece en los jóvenes hasta que han realizado la muda de pluma.

Se le reconocen un total de 8 subespecies:

  • Adelomyia melanogenys aeneosticta 
  • Adelomyia melanogenys cervina 
  • Adelomyia melanogenys chlorospila 
  • Adelomyia melanogenys connectens 
  • Adelomyia melanogenys debellardiana 
  • Adelomyia melanogenys inornata 
  • Adelomyia melanogenys maculata 
  • Adelomyia melanogenys melanogenys 

La diferencia entre estas subespecies no es bastante notable. Principalmente varían en la cantidad de manchas que tienen por las plumas de su cuerpo. Aunque algunos pueden carecen de la pluma negra que tiene justo en la zona del ojo.

Un ave sorprendente

Siguiendo la misma costumbre que el resto de miembros de su familia, es un ave que obtiene su alimento de los arbustos en floración y lianas, como la lobelia, la fuchsia, la psammisia o la bomarea. También se puede alimentar de pequeños insectos que recoge en la superficie de las hojas o que captura en el aire cuando se mueve de un lado a otro en busca de alimento.

Parece ser que no tiene un momento específico para la reproducción, aunque el rango se establece entre enero y mayo. El nido que realizan tiene forma de taza, formado por musgo y telaraña y relleno con fibras vegetales. Generalmente lo construyen en troncos cubiertos de musgo. La hembra pone dos huevos, los cuáles incuba durante 18 días y después procede a cuidar de los polluelos 24 días, hasta que estos alcanzan la edad suficiente para abandonar el nido.

No es un ave tan violenta como otros ejemplares de colibríes, pero si que le gusta mantener al margen a extraños de sus zonas de alimento. No le gusta las peleas, pero si es necesario enfrentarse a otro ejemplar para poder mantener a salvo el néctar de las flores lo atacará sin ninguna duda para no perder su territorio. En lo referente a las crías, la que se ocupa de mantenerlas a salvo es la hembra. El macho únicamente se aparea con ella y luego se marcha, a continuar con su vida.